Tener una piel normal de esa que luce perfecta y equilibrada que parece cosa de magia, sobre todo cuando en tu día a día “lo normal” es tener que pelearte con granitos, sequedad, rojeces, brillos…

La piel sensible se caracteriza por reaccionar de forma excesiva a diferentes estímulos como los cambios de temperatura, de estación, alimentación o los cambios hormonales.

Pero puede haber muchas variedades de piel sensible, ya que una piel con rosácea también es una piel sensible, pues factores externos como el calor, el frío o la exposición solar favorecen la vasodilatación y la aparición de rojeces. Otros como el viento o el uso de ciertos cosméticos pueden hacer reaccionar a pieles intolerantes, así que por todo esto, es muy importante saber qué tipo de piel sensible tenemos para poder utilizar un tratamiento adecuado.

Características de piel sensible:

Si sientes que la piel te pica o tienes sensación de ardor o quemazón en las mejillas, notas que te tira y a veces se pone roja. Normalmente estos síntomas suelen ser temporales y suele ser una afección hereditaria que aparece habitualmente en piel fina y seca, pero debemos tener en cuenta que también puede afectar a cualquier tipo de piel en determinadas ocasiones.